La tormenta invernal que amenaza al sureste de Estados Unidos desde el viernes 30 de enero hasta el domingo 1 de febrero de 2026 representa una amenaza significativa para más de 38 millones de personas en Carolina del Norte, Carolina del Sur, Virginia y partes de Georgia. Según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), se esperan acumulaciones de nieve de hasta 23 centímetros, ráfagas de viento peligrosas y condiciones que podrían reducir la visibilidad a niveles peligrosos. Este fenómeno, asociado a un sistema de baja presión que se desplaza desde las Llanuras del Sur hacia el este, genera un riesgo elevado de interrupciones en servicios eléctricos, transporte y comunicación.
Este evento climático no es aislado dentro del contexto del año 2026. La región ha experimentado recientemente otro sistema invernal severo, que dejó al menos 85 fallecidos y más de 200.000 hogares sin electricidad. Las autoridades estatales mantienen en vigor declaraciones de emergencia para enfrentar la nueva ola, que podría intensificarse al convertirse en un nor’easter sobre la costa atlántica. La alerta roja, que abarca más de 230 millones de personas en todo el país, refleja una preparación urgente ante la combinación de condiciones climáticas extremas, con múltiples efectos en la vida diaria de los ciudadanos.
El NWS ha detallado que el sistema comenzará a impactar la región desde la noche del viernes 30 de enero, incrementando su intensidad durante el sábado 31 y el domingo 1 de febrero. Los mayores riesgos se concentran en Carolina del Norte, Carolina del Sur, en áreas costeras y en zonas montañosas donde la precipitación podría adoptar forma de aguanieve o hielo. En el noroeste de Estados Unidos, regiones como Seattle y zonas costeras de Washington y Oregón también están en alerta por posibles lluvias que llegarán durante la tarde y primeras horas de la noche, con temperaturas cercanas al punto de congelación en elevaciones más altas.
La situación actual exige una respuesta coordinada y específica. Las autoridades locales y nacionales están activando planes de contingencia para minimizar el impacto en la población. Los afectados deben asegurarse de tener suficientes recursos para el frío, como ropa adecuada, alimentos calientes y acceso a electricidad. El riesgo de hipotermia, especialmente en regiones como Mississippi y Tennessee, se ha vuelto una preocupación crítica, con cifras preocupantes de casos registrados en las últimas semanas. Los servicios de emergencia están operando a máxima capacidad para garantizar la seguridad de las personas en zonas vulnerables.
La preparación adecuada ante un evento climático de esta magnitud requiere una planificación anticipada y recursos suficientes. Los ciudadanos están recomendados para seguir las instrucciones de las autoridades locales y nacionales, asegurando que sus hogares estén preparados con provisiones esenciales. Las temperaturas extremas y las condiciones climáticas adversas pueden tener consecuencias graves en el bienestar y la seguridad de las personas, especialmente en áreas donde el acceso a servicios básicos se ve comprometido.