La boxeadora argelina Imane Khelif, ganadora de la medalla de oro en la categoría de 66 kilos en los Juegos Olímpicos de París 2024, ha confirmado que realizó tratamientos hormonales para reducir su nivel "natural" de testosterona. Según su declaración, estos procedimientos no implican que sea transgénero, sino que buscan ajustar sus niveles hormonales a los estándares requeridos por las organizaciones deportivas. La joven atleta, quien se identifica como mujer cisgénero según sus documentos oficiales y el Comité Olímpico Internacional (COI), explicó que su objetivo es cumplir con las normativas de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Khelif, de 25 años, ha sido objeto de controversia desde su victoria en París por su estatus de mujer cisgénero en un contexto donde las normas biométricas y de identidad han sido objeto de debate. Su declaración sobre los tratamientos hormonales ha generado una conversación amplia sobre cómo se aplican las reglas de género en el deporte. Según la atleta, su cuerpo natural tiene niveles hormonales que, en algunos casos, pueden requerir ajustes para mantener la competencia en categorías específicas.
La situación ha sido objeto de análisis por parte de las autoridades deportivas, especialmente en relación con la necesidad de clarificar las diferencias entre criterios biométricos y de identidad. Khelif ha señalado que no es transgénero, sino que su cuerpo natural presenta niveles hormonales que, en el contexto de las reglas olimpicas, requieren ajustes. Esto ha llevado a una discusión sobre cómo se definen las categorías en el deporte y la responsabilidad de las organizaciones en el proceso de certificación.
En su preparación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, Khelif ha expresado su voluntad de realizar pruebas genéticas y hormonales adicionales, según lo que indica su equipo médico. Su enfoque es mantener la transparencia en el proceso, asegurando que todos los requisitos de la organización internacional se cumplen. Además, ha mencionado que su motivación principal es repetir el éxito en París, pero también tiene un interés en contribuir a la evolución de las normas en el deporte.
El caso de Khelif ilustra los desafíos que enfrentan las atletas en el ámbito deportivo en términos de identidad y regulaciones. Su postura ha sido vista como un ejemplo de cómo los deportes buscan equilibrar la justicia, la equidad y la seguridad en el proceso de certificación. El debate sobre el uso de hormonas y la identidad ha ganado relevancia en los últimos años, especialmente en categorías donde las diferencias fisiológicas son consideradas críticas para la competencia.
Khelif ha enfatizado que su objetivo no es cambiar su identidad, sino ajustar sus niveles hormonales para cumplir con las normas técnicas de los Juegos Olímpicos. En una entrevista previa, destacó que su experiencia en París fue un éxito, pero