Desde el 1 de febrero de 2026, el sistema de la SUBE ha incorporado un nuevo mecanismo para gestionar el saldo negativo, un fenómeno que ha generado preocupación en numerosas regiones del país. Este ajuste en las tarifas ha reactivado el tema del crédito de emergencia que permite a los usuarios seguir viajando incluso cuando su tarjeta no tiene saldo disponible. La medida, que se aplica a todo el país, busca equilibrar el acceso a los servicios de transporte público con la necesidad de evitar que los usuarios se queden sin dinero en su tarjeta SUBE.
El crédito de emergencia se activa automáticamente cuando el saldo de la tarjeta se reduce a cero. Este sistema permite a los usuarios realizar hasta 5 viajes adicionales sin necesidad de pagar el saldo negativo. Sin embargo, este límite ha sido objeto de debate por su eficacia en áreas donde el transporte público es esencial para el desplazamiento diario, como en las zonas rurales o en regiones con baja cobertura de servicios.
Según datos de la Administración Nacional de Transporte, el número de usuarios que se enfrentan a este problema ha aumentado un 25% en comparación con el año anterior. Esto se debe principalmente a la elevada demanda de transporte público en ciertas zonas urbanas y rurales, donde el uso del sistema de saldo negativo se convierte en una herramienta crítica para mantener el acceso a servicios básicos.
En Mendoza, por ejemplo, el sistema ha generado un desafío particular. La provincia tiene una densidad de usuarios en el transporte público que es tres veces mayor que el promedio nacional. Esto ha llevado a que muchos ciudadanos no puedan aprovechar el crédito de emergencia al máximo. En lugar de ello, el saldo negativo se convierte en un obstáculo para el desplazamiento, lo que puede resultar en una pérdida de tiempo y recursos importantes.
El Ministerio de Transporte ha anunciado que se está trabajando en una solución para optimizar el uso del crédito de emergencia. Entre las medidas propuestas están la implementación de un sistema de alerta temprana que notifique a los usuarios cuando el saldo se acerca a cero y el ajuste de las tarifas en función de la demanda regional. Este enfoque busca no solo mejorar la experiencia del usuario, sino también reducir el número de casos de saldo negativo en áreas críticas.
La proyección de impacto de esta medida es que, con el tiempo, se podrían reducir en un 30% los casos de saldo negativo en zonas con alta dependencia del transporte público. Esto se logrará mediante un sistema más dinámico de gestión del saldo, que permitirá a los usuarios mantener su acceso a los servicios sin interrupciones.
Es importante destacar que el saldo negativo no es un problema técnico, sino una situación que refleja las dificultades de equilibrar las necesidades de un sistema de transporte público que debe ser accesible para todos, especialmente en contextos donde el transporte es vital para la economía local.
Para los usuarios que se enfrentan a este problema, el consejo más práctico es verificar regularmente el saldo en la app