Diputado Almirón: La reforma laboral requiere trabajo real, no una

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Lisandro Almirón, presidente de la comisión de Legislación del Trabajo en el Congreso argentino, abordó el debate del proyecto de modernización laboral en el Hemiciclo, destacando que «para poder llevar adelante la legislación laboral, primero tiene que haber trabajo». Durante su exposición, el diputado señaló que el sistema actual «expulsa a las personas de la formalidad», generando un conflicto profundo en el ámbito laboral. Según sus palabras, «hace décadas que nuestro país tiene la incapacidad de generar empleo genuino», lo que implica un desafío estructural en la implementación de políticas laborales efectivas.

Almirón enfatizó que la legislación vigente «funciona como una barrera para la contratación laboral», describiendo el marco legal actual como «una legislación para un mundo analógico, que ya hoy no funciona». Este planteo responde a una crítica profunda hacia el sistema de trabajo informal que, según su análisis, carece de protección real. En el contexto de la reforma laboral, el diputado advirtió que la falta de empleo genuino «no puede ser ignorada» ni «sustituida por un sistema que no responde a las necesidades actuales».

La propuesta de modernización laboral busca redefinir el marco legal en el ámbito laboral, con el objetivo de garantizar que las normativas sean aplicables a un entorno dinámico y adaptable. Almirón destacó la necesidad de una «reforma integral» que permita crear condiciones para el desarrollo de empleos estables y protegidos. Sin embargo, el debate no ha sido libre de objeciones, especialmente desde el punto de vista del sector informal, donde la protección y la seguridad social son fundamentales para la continuidad del sistema laboral.

Desde el punto de vista de las políticas públicas, la reforma laboral enfrenta una serie de desafíos que, según Almirón, deben ser abordados con enfoques específicos. Entre ellos, se destaca la necesidad de unificar las normativas entre el ámbito formal y el informal, así como la creación de mecanismos para garantizar que las personas en situación de informalidad tengan acceso a beneficios sociales y protección laboral. Este punto es clave para que la reforma no se convierta en un «proceso de simplificación» que, en lugar de resolver problemas, generara más conflictos.

El diputado Almirón destacó que la reforma laboral debe ser entendida como un proceso «construir un sistema que funcione para el trabajo real», no para un modelo que ya no es aplicable. Su planteo refleja una preocupación por la «integridad» del sistema laboral, que debe responder a las necesidades de los trabajadores y garantizar la estabilidad económica. En este sentido, el diputado subrayó que la implementación exitosa de la reforma dependerá de una «comunicación clara»

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